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lunes, 29 de abril de 2013

LA CAJA LACADA XIII : Homenaje, Aniversario O´Sensei

Coincidiendo con el 44 aniversario del fallecimiento de O´sensei, ( fallecido 25-04-1969 )  he de agradecer a los amigos del dojo Musubi de Badalona, tanto a Pablo como a Joan, su invitación a la clase homenaje a la que desafortunadamente no pudimos acudir por temas famliares, donde también estaba invitado nuestro compañero David, de Aikido Berguedà.

Paralelamente, nuestro amigo y compañero Jorge Santillán nos aproxima un texto del libro de John Stevens, "Secretos del Budo", sumamente interesante y adecuados para rendir nuestro pequeño homenaje

Siempre es una buena ocasión para repasar ésta temática tan sencilla y densa al mismo tiempo, que sabe arropar los conceptos más difíciles y fáciles del mundo y de la propia vida, y que nos los aproxima en cada ocasión, de un modo diferente, creativo, cambiante, eternamente puro.








LA CAJA LACADA XIII

El 25 de abril de 1969 fallecía el fundador del Aikido: Mestro Morihei Ueshiba. En su recuerdo citamos este texto de O'Sensei, extraído del libro: “Secretos Del Budo” de John Stevens (edit. EDAF, 2002)


“El Universo es nuestro mayor maestro, nuestro mejor amigo. Observa cómo un arroyo camina a través el valle de la montaña, transformándose suavemente mientras se desliza por entre las rocas. La sabiduría del mundo está en los libros y, al estudiarlos, se puede crear un número infinito de técnicas nuevas.
El universo mismo siempre nos está enseñando Aikido, pero nosotros no sabemos percibirlo.
 Sólo pensamos en nosotros mismos y por ello hay tantas disputas y tanta discordia en nuestro mundo. Sólo si tuviéramos un corazón puro, todo iría bien. No pienses que lo divino existe por encima de nosotros, en el cielo. 
Lo divino está aquí mismo, dentro de nosotros y a nuestro alrededor. El fin del Aikido es recordarnos que estamos en un estado de gracia.


Aikido es la no-violencia. A cada ser humano se le ha encomendado un mandato desde el cielo y la victoria que buscamos es superar todos los retos y luchar hasta el final, hasta lograr nuestros objetivos.
 En Aikido nunca atacamos. Si quieres atacar primero, sacar ventaja a alguien, es señal de que tu formación es insuficiente. Deja que tu contrincante ataque y utiliza su agresión en su contra. No te amilanes ante ningún ataque; contrólalo antes de que empiece.

En el verdadero budo no hay oponentes. En el verdadero budo buscamos ser uno con todas las cosas, volver al corazón de la creación. En el verdadero budo no hay enemigos.
 El verdadero budo es una aplicación del amor.
 El camino de un Guerrero no es destruir y matar, sino alimentar la vida, continuamente crear. El amor es la divinidad que puede protegernos de verdad.

En el pasado, un practicante de sable dejaba que un enemigo le hiciera un c orte superficial en la piel para luego cortar él a su enemigo hasta llegar a la carne. A veces incluso sacrificaba su propia carne para poder dar un tajo a su enemigo hasta el hueso. En aikido, una actitud así es inaceptable. Queremos que tanto el que ataca como el que se defiende resulten ilesos. En vez de arriesgarte a ser herido para lograr la victoria, debes aprender cómo dirigir a tu contrincante. 
Controla a tu oponente poniéndote en lugar seguro.

En budo no hay lugar para las mezquindades o para los pensamientos egoístas. 

En vez de dejarte atrapar en las nociones de “ganar o perder”, busca la verdadera naturaleza de las cosas. Tus pensamientos deben reflejar la grandeza del universo, un reino mas allá de la vida y la muerte.
 Si tus pensamientos van contra el cosmos, esos pensamientos te destruirán y causarán estragos en el ambiente.
Masakatsu, “victoria verdadera”, se asocia con el elemento masculino de la creación; agatsu, “victoria sobre uno mismo”, se asocia con el elemento femenino. Juntos, representan katsuhayabi, “victoria aquí mismo, ahora mismo”, un estado ideal de perfección. “