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sábado, 23 de febrero de 2013

Entrenar, entrenar, entrenar

Muchas veces nos ocurre, que por uno u otro motivo, no podemos, o bien acudir a nuestros entrenamientos en nuestro dojo, nuestras clases, o bien que,  no podemos entrenar todo lo que desearíamos.
Los compromisos sociales, laborales y familiares, en ocasiones son primordiales y preferentes, y hacen que quizás nuestro entenamiento no fuera tan continuado como nos gustaría.

Incluso, hay momentos especialmente difíciles, en los que una serie de circunstancias, sean buenas o malas, nos conducen irremediablemente a alejarnos de nuestra práctica diaria. En ocasiones también,  hay impedimentos físicos temporales, que nos alejan de la práctica. ( MITORI KEIKO/ GEIKO )

En estos casos, donde nos alejamos irremediablemente, creo que es algo sumamente positivo para nosotros aprovechar para continuar de algún u otro modo nuestro "camino".  Leer algún libro, escribir incluso, dibujar técnicas e incluso reflexionar sobre las sensaciones que se tienen en la práctica. Las que se reciben y transmiten como UKE y TORI, y si realmente establecemos una conexión "entre lo que creemos que está sucediendo, y lo que realmente sucede" en nuestra práctica diaria y en nuestra mente.





Normalmente, enfrascados en la práctica diaria, en ocasiones, no tenemos la oportunidad de reflexionar sobre el camino recorrido, y sobre las sensaciones, si no que más bien, "se experimentan", se viven en primera persona directamente. Esto es algo parecido quizás, cuando nos acordamos de un amigo del colegio, un antiguo amor, etc. En aquellos instantes, no apreciamos determinados detalles que el recuerdo facilita saborear de un modo diferente.

Queda claro que nunca debemos relegar la práctica a una serie de contenidos teóricos sin haber saboreado ampliamente la práctica, ( y ya puestos, varios tipos de práctica ), pero si estamos impedidos, por uno u otro motivo, es interesante, y creo que positivo, acudir a este tipo de "continuación".



El entrenamiento siempre es la respuesta. Cuando no entendemos una técnica o un concepto, el entrenamiento es la respuesta, o bien, en el entrenamiento está la respuesta. Si un maestro nos habla de un concepto, y otro maestro nos habla del mismo concepto, de una manera totalmente diferente, el entrenamiento nos dará la respuesta. Entrenar, en primera persona, entrenar, elaborar, sin cuestionar, sin preguntar, sin descanso. El cuerpo aprende, la mente libera al cuerpo y se libera así misma, y nos faclita el entendimiento de conceptos que ni tan siquiera conocíamos, pero nos los "hace fáciles, cercanos".



Por ello, con un entrenamiento constante, es cuando uno no entiende "las palabras" de las que hablan los "entendidos", pero sí ha "sentido" y sí ha "crecido", porque ha "sentido, elaborado", estos conceptos, incluso antes de saber qué eran o cómo se supone que debían sentirse o aplicarse.
El entrenamiento, además, genera confianza y aporta energía, puesto que entrenamos con nuestros compañeros, generándose de la nada, una serie de fuerzas y sensaciones que se transmiten, creando, una cálida sensación de progreso, de calidad humana, que consecuentemente van asociadas a una práctica agradable, productiva, regenerativa y regeneradora,  pura, limpia. Es además, ésta sensación de "ir construyendo" una de las más atractivas del propio AIKIDO, y a su vez, la que la aleja de otras Artes que   ( desde el respeto absoluto ) persiguen más bien, "ir destruyendo".

Uno de los valores y los múltiples significados del TAKEMUSU AIKI, ( kanji que luce orgulloso y sereno en nuestro humilde dojo, obra de Jorge Santillán ) es precisamente el de encadenar infinitas técnicas, llevando el AIKIDO dentro de nosotros a un nivel, digamos intuitivo, sin ser esclavo de la técnica, resultando, totalmente creativo, libre.


 

Es por ello, que no es necesario transformarse en un teórico iluminado del AIKIDO, si no más bien, empaparse de la práctica cada día, y desde una posición humilde,de un modo u otro, no dejar de  entrenar, entrenar, entrenar.